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Sugerencias para la liturgia del Domingo del Sacerdocio

del domingo, 25 de octubre de 2009, Trigésimo Domingo en tiempo ordinario

Introducción a la Liturgia del Día

Los feligreses y líderes laicos pueden elegir la celebración de la Santa Misa como una manera de observar este día especial. El comité parroquial para la liturgia puede incluir una mención sobre el  “Domingo del Sacerdocio,” en la introducción de la liturgia de ese día.
Por ejemplo:

Dios, a través del bautismo, nos ha dado el regalo de su Espíritu para que seamos discípulos amorosos y fieles. En este trigésimo domingo del tiempo ordinario, la Iglesia de Estados Unidos observa “El Domingo del Sacerdocio”. Dios bendice a la Iglesia universal con muchos sacerdotes quienes se entregan a sí mismos por el pueblo de Cristo. Su predicación, enseñanzas y testimonio nos llama a que seamos como Cristo es: amoroso, justo y compasivo. Su servicio a la comunidad llamada Iglesia, nos inspira a continuar la misión de Cristo para un mundo en necesidad.



Reflexión

Jesús les dice a los fariseos en la lectura del Evangelio de hoy, que los dos mandamientos más grandes son amar a Dios y a nuestro prójimo.

« ¿Qué quieres que haga por ti?» es la pregunta de Jesús en el Evangelio de hoy. Bartimeo, el hombre ciego responde, «Maestro, que vea.» Jesús sana la ceguera de Bartimeo y le dice: «Puedes irte, tu fe te ha salvado.» Efectivamente, nosotros los que somos discípulos de Cristo por medio de su bautismo queremos ver. La fe permite que nosotros los discípulos veamos según Dios lo quiere. Los discípulos luchan por ser fieles a la alianza de Dios. “Desde todos los confines del mundo” Dios llama, reúne y guía a su propio pueblo – a un pueblo dispuesto a responder a la invitación de Dios al apostolado. Este llamado al apostolado es un llamado a la fe. Al igual que una planta tiene que ser alimentada, regada, fertilizada y darle sol para que pueda crecer y florecer, de igual manera la fe requiere que la alimentemos. Para los discípulos católicos, eso requiere entre otras cosas, oración y participación especial en la Palabra y la Eucaristía los domingos. Participación, o sea, aceptar y tomar en serio ese regalo de la fe que Dios nos ofrece a través de Cristo, para que nos lleve a una relación más íntima con Dios y con los demás. Por lo tanto, crecer en la fe es permanecer fieles a la alianza que Dios nos ofrece a través de Jesucristo.

La oración inicial opcional de este domingo, describe de manera elocuente la importancia de la alianza de Dios: «No hay poder del bien que no provenga de tu alianza, ni promesas en la esperanza, que tu amor no haya ofrecido. Fortalece nuestra fe para que aceptemos tu alianza y danos amor para poder llevar a cabo tu mandato.» Dios es siempre fiel a su alianza, a sus promesas; somos nosotros los que no siempre estamos presentes a esa invitación de Dios a llevar una vida dentro de la alianza. El decreto del Concilio Vaticano Segundo, sobre El Ministerio y la Vida de los Sacerdotes nos recuerda que los sacerdotes trabajan como compañeros de los obispos y apoyan al laicado para que como laicos lleven una vida en el apostolado. Los sacerdotes predican, enseñan y dan testimonio de la misión que Cristo le confió a la Iglesia. A los discípulos se les anima por medio de los sacerdotes a que participen en la vida de la Iglesia y a ser testigos de las obras maravillosas de Cristo en el mundo. Todo el pueblo de Dios está llamado a ver de manera nueva, y Cristo es el ‘lente’ a través del cual vemos a un mundo que tiene «un camino plano, para que nadie se caiga.» (Jeremías 31:9)

Las intercesiones generales siguen después del credo. Después de las intercesiones, se proclama la oración para la bendición, ya sea toda la asamblea litúrgica o el presidente del consejo pastoral.



Intercesiones Generales (opcionales)

Introducción:

Confiando en nuestro Padre eterno, presentémosle nuestras oraciones:

Por la Iglesia, especialmente por nuestro papa Benedicto, nuestro (Obispo/Arzobispo), ______________________ sacerdotes y tu pueblo santo:
Para que sean fortalecidos en la fe, esperanza y amor.
Oremos al Señor

Por todas las naciones y gobiernos:
Para que sus metas sean la justicia y la paz.
Oremos al Señor

Por todos aquellos que sufren de depresión, ansiedad y aflicción:
Para que encuentren corazones amorosos, prestos para ofrecer alivio y compasión.
Oremos al Señor

Por todos aquellos que responden al llamado de Jesús a las vocaciones dentro de la iglesia:
Para que nuestras comunidades apoyen y animen a aquellos que están considerando una vocación dentro del sacerdocio, diaconado, vida religiosa y ministerio laico eclesiástico.
Oremos al Señor

Por todos nosotros reunidos para compartir la vida prometida y revelada por Cristo:
Para que fortalecidos por el Espíritu de Dios, que nuestro servicio a la Misión de Cristo, sea una misión basada en la fe, esperanza y amor.
Oremos al Señor

Dios Compasivo y Fiel,
A través de los tiempos tú has sido leal a tus promesas.
Despierta en nosotros la fe, para que seamos fieles a tus mandamientos.
Derrama dentro de nuestros corazones tu amor, para que seamos siervos unos de otros.
Danos esperanza continua en tu alianza para que nos una en comunión contigo y los unos para con los otros.
Continúa fortaleciéndonos y a todos aquellos quienes te sirven a Ti y al ministerio de la Iglesia, especialmente nuestros sacerdotes.
Te pedimos todas estas plegarias en nombre de Cristo nuestro Señor.*



Bendición para el Sacerdote(s) de la Parroquia

Un miembro del consejo pastoral o de otra organización parroquial de liderazgo, o un diácono puede hacer una invitación a los miembros de la asamblea a que se unan a una bendición por el sacerdote(s) de la parroquia. Esta bendición puede tener lugar después de la oración después de la comunión. Esta bendición es una opción alternativa a la bendición después de las Intercesiones Generales.

Los ministerios de la Iglesia son muchos y variados, pero Dios nos muestra su bondad al enviarnos sacerdotes para cuidar del pueblo de Dios. Hoy, le pedimos a Dios que bendiga al Padre ____________________ (nombre del sacerdote a quien se le dirige la bendición). Quien con construye el cuerpo de Cristo con fidelidad.*Si se usa la oración de la bendición, la oración anterior se omite y se usa la siguiente bendición:

Se invita a toda la asamblea a que extienda ambas manos sobre el sacerdote.

En tu amorosa compasión, Dios bueno y generoso, nos enviaste a tu Hijo para que fuera nuestro pastor y guía.Padre __________________ (nombre del sacerdote a quien se le dirige la bendición) continúa el ministerio de Cristo de trabajar en el viñedo sosteniendo y guiando a tu pueblo santo. Bendice al Padre ____________________ (nombre del sacerdote a quien se le dirige la bendición). Permite que tu Espíritu lo sostenga siempre en su servicio a los files de esta parroquia. Te lo pedimos por medio de Cristo nuestro Señor. Amén.

La Bendición anterior es una adaptación de la “Bendición por Aquellos que Ejercen Servicio Pastoral” del Libro de Bendiciones (Washington, D.C.: ICEL, 1987), Pág. 689.



Oración Final:

Tu eres el dador de todo beneficio,
Dios de misericordia y generosa bondad.
Escucha las oraciones de tu pueblo,
Y llévanos a una unión más cercana con tu Hijo,
Jesucristo nuestra promesa de esperanza,
En cuyo nombre te ofrecemos esta oración.
Él es Señor por siempre.

Oración Para La Afirmación Y Fortalecimiento En La Santidad De Los Sacerdotes:

Esta composición es un arreglo de frases tomadas de la antigua liturgia del rito de la ordenación sacerdotal, (véase cf. Bradshaw, Ritos de Ordenación de las Iglesias Antiguas del Oriente y Occidente) que enfatizan el llamado a la santidad (integridad y pureza). Las Ordenaciones siempre comienzan con el Rito de Elección. La proclamación con la cual comienza esta plegaria se encontraba al final de este rito e invitaba a los fieles a afirmar el llamado por medio de la oración pidiendo que la persona fuese fortalecida en la santidad en conformidad con su llamado, reconociendo que ambos, el llamado y la santidad provienen de Dios.

Gracia Divina, quien siempre sanas aquello que está enfermo y nos provees aquello que escasea, has llamado a nuestros amados hermanos a un ministerio sagrado. Oremos para que sean confirmados y fortalecidos con la gracia del Espíritu Santo.

Llénalos de gracia y confórtalos, para que te amen con todo el corazón, toda la mente y toda su fuerza. Concédeles una conducta irreprochable, una fe firme y buenas obras para que puedan ayudar y guiar a tu pueblo con generoso entusiasmo.

Concédeles sabiduría, permite que sus mentes sean prudentes y vigilantes, para que puedan llenarse de obras de sanación y palabras de enseñanza. Permíteles ser ejemplo de mansedumbre para tu pueblo y que te sirvan con santidad, con una sola mente y un alma dispuesta.

Permíteles ser la luz de tu Hijo unigénito, para que la palabra de tu evangelio sea propagada y tu nombre sea glorificado en cada creatura.

Permíteles servir en tu santo altar con un corazón puro y una conciencia limpia. Concédeles prosperar en todos tus mandamientos y en guardar tus leyes, para que sean capaces de servir en su ministerio con gozo el día de tu venida.

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